viernes, 17 de noviembre de 2017

Pero no solamente en el Desierto

Con alegría afirmamos la verdad: "en nosotros". En la intimidad interior, en el respiro del Espíritu Santo. Desde luego no sabemos expresarlo, sólo señalar una realidad inefable.
Y si insistimos,una y otra vez, es en razón de alimentar desde dentro nuestra oración que no cesa, que no ha de cesar jamás.

Alberto E. Justo


jueves, 16 de noviembre de 2017

En el Desierto

Es con harta frecuencia que retornamos a las viejas imágenes, que vienen a mostrarnos los esplendores mayores de lo más real.
En el hondón de nuestra vida, en los capítulos más sensibles y profundos, descubrimos que nunca es suficiente nuestra insistencia para abrazar la Verdad o dejar que Ella misma nos invada y nos conquiste por fin.
Pareciera que el hombre no quiere la Verdad, ni se deja conquistar por Ella. Al contrario, busca con esperanzas vanas, alcanzar por medios perezosos y cobardes aquello que lo supera.
Nunca se detenga el peregrino en las vanidades de una hora falsa y engañosa. Será necesario alzar la espada o la pluma, pero no desfallecer ante la necedad.

Alberto E. Justo



Nada tan cercano como el Misterio de lo Divino

Dios está aquí... Pero hay muchos que no logran "estar" en parte alguna, sino en sus propios refugios, muy lejos y nada más.
No hay gozo comparable al esplendor de la Fe, en medio de las dudas que, tantas veces ensombrecen nuestro andar. Y Dios nos libre y nos proteja del hombre "triste"...
Aprende a sonreír y a dejar que una cierta simpatía innata se manifieste en los distintos pasos de nuestras jornadas. ¿Qué pasa en los momentos de opacidad, cuando el peregrino no acierta a otra cosa que a llenar formularios y aprisionar al prójimo, según dichos y hechos que lo alejan de la ternura y compasión de Dios?
¡Vuelve incesantemente a tu morada y a tu corazón! Apiádate de tus hermanos y de ti mismo. Junto al río ves correr aguas puras y cristalinas. Lo demás no tiene importancia.

Alberto E. Justo


Aún hoy, en la soledad que no tiene destino...

En esto pensamos con frecuencia: buscamos camino y llegada final, con la ilusión de reposar mañana en "casa nueva". Pero no hay destino "menudo". Es seguro que hemos de despertar, más allá de toda ilusión, a fin de descubrir el fondo de un paisaje que ya no puede mentirnos. Las excesivas institucionalizaciones, esas figuras estampadas por la estupidez humana, cacarean por todas partes para engañar a los incautos. Pero la soledad que, no calla su mensaje, muestra enseguida, aún con dolor, en cuál lugar nos hallamos ahora.
¡Vamos de camino! No se interrumpe el camino del Cielo ni se disimula el sagrado retiro que Dios nos regala... Otra vez -siempre- encontramos el Centro, el Corazón, donde está nuestro gozo verdadero.

Alberto E. Justo


miércoles, 15 de noviembre de 2017

No te detengas, ni ahora, ni nunca

Nadie halla su vocación verdadera en el tiempo, en el juego infinito que no acaba, y se fija en recodos e ilusiones del camino...
No quieras ni pretendas ser "centro" de reuniones ni de ninguna otra cosa. Conviértete en silencio y respeto. No hables de lo que ignoras y no sientes principios ni "finales". La gloria del hombre es saber que no sabe nada.

Alberto E. Justo


Aunque no halle modo de expresarlo

Aunque no tenga modo de decirlo, ni siquiera de "pensarlo", yo sé que la Realidad abre sus puertas en el secreto de una intimidad inefable, en los caminos escondidos del corazón, que no deja de latir en el mismo Misterio de Dios.
¡Qué importa saber esto o aquello! No me interesa visitar curiosidades ni levantar puentes, ni en nada afirmarme... No busco fuerzas, sólo quiero el respiro del Espíritu que es Vida y es Gloria en el único Don de Dios...
¡Vive, pues, sin nada! ¡Deja de lado todo poder o promesa! Que venga siempre el Señor, como y cuando Él quiera...
"Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios"...¿No quieres venir sólo conmigo? Aquí tienes las puertas abiertas de mi Corazón... ¡Alabado sea Dios!

Alberto E. Justo


martes, 14 de noviembre de 2017

Lo que aún no sabes

En efecto, es mucho lo que se oculta. Quisiéramos ya mismo huir de las múltiples máscaras que se esconden detrás de siniestros cortinados... No queremos mentiras. Hay terribles escondrijos para engañar a los incautos y nosotros ¿qué decimos? Pues: nada. Esto mismo: hemos enmudecido ante las catástrofes de las modas. Ya no sabemos hablar.

Alberto E. Justo