viernes, 9 de diciembre de 2016

¿Qué quieres hacer de ti?

Pregunta un tanto insólita... Pero nos ubica nuevamente en el camino esencial... Algunos tendrán por seguro que podrían haber cumplido con otras tareas en la vida presente... ¿Por qué no? Las posibilidades son infinitas...
Y yo me apresuro a decir y a recordar que todo, todo (lo hecho o lo no hecho), se puede realizar en el Amor y que en la medida en que "algo" es deseado al punto queda cumplido.
Una vez más: la vocación monástica se vuelve nuestra en el deseo, cuando hemos descubierto el camino escondido en el Corazón de Cristo-Jesús.
No hemos de olvidar la sencillez e inmediatez del llamado de Dios: siempre más allá y más alto que todas las "determinaciones" o "condicionamientos" del lugar y de la hora.

Alberto E. Justo


martes, 6 de diciembre de 2016

El "arte" del camino

Todos los días podemos dar con una apertura maravillosa. Es la aurora en nuestro interior... No hay mejor lugar que la sencillez de este horizonte espiritual que se nos descubre a cada momento.
Vamos de camino y descubrimos perspectivas que no podíamos imaginar antes...
Es preciso huir de la duda y de los temores que acechan nuestro andar. Y confiar en Aquél que es nuestra vida, nuestro gozo y, también, nuestro secreto.
¿Sospechábamos, acaso, que Dios mismo es nuestro "secreto"?

Alberto E. Justo


sábado, 3 de diciembre de 2016

la confianza y la paz

Confiar totalmente en el Señor es el acto y el hábito que se presenta a nuestra consideración... Me atrevo a decir que se trata de algo más que un hábito, que es un latir de vida que brota de la gracia. En los mejores momentos, en los peores, en la enfermedad, en la perplejidad, en las horas de confusión, en las noches más oscuras. Esto es: siempre: como un respiro. En suma, es propiamente respirar y respirar hondo.
El Señor se complace en nuestra confianza, en el abandono que comporta dejar que Él obre en nosotros... A una monja Clarisa le decía Jesús: -"déjame ayudarte". Esto es: déjame que te de todo lo que necesitas ¡y lo que deseas!
Por ello, no temas. Alégrate en el Señor con María. Lo que hoy te abruma, en la plegaria será luz y paz mañana. No dejes de orar. La vida vale lo que vale la oración...
Si ahora mismo el desconsuelo y la incertidumbre te invaden, si no sabes qué hacer, si temes el desamparo, ve DIRECTAMENTE a Dios y obtendrás más de lo que esperas.
Y recuerda: la contemplación "sin medios" es posible en esta vida... Y si Dios te ha llamado ya estás habitando con Él y en Él...

Alberto E. Justo

No lo aguardábamos así...

¡Rotura de ilusiones! Y, sin embargo, nuestra vida continúa por su cauce, un cauce que no logramos ver en totalidad... ¿Es necesario ver demasiado?
Cuando las "estructuras" aprietan donde las juzgamos superfluas e inútiles, sabemos que es preferible "dormir la siesta". Hay dolores que no se curan con indiferencia o con "sanaciones" apresuradas. Sólo se nos invita a hallar un sentido más elevado, un sentido en verdad liberador, en el andar cotidiano y en cualquier ocasión...
Esto que hoy sufrimos es una escala que nos lleva muy alto. Pero no a cualquiera, sino a los que lo padecemos. No todas las víctimas son iguales.
Pero todas las horas tienen su amanecer y su ocaso. Y las horas son diferentes y nosotros también. Quiero decir que algunas "duelen" más que otras; pero si duelen: por algo es. Porque hay una participación misteriosa, que es vocación muy subida, que nos cuesta descubrir.
El martirio supone, hoy por hoy, no saber muy bien por lo que se muere. El núcleo de luz de cada paso está escondido, pero refulge en el secreto admirable e inefable del llamado de Dios.
¡Adelante, pues, y confianza en el Espíritu!

Alberto E. Justo


jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Más cerca o más lejos?

Cuanto más nos acercamos a la muerte (a nuestra muerte) más late en el corazón la promesa de resurrección y de vida... En efecto, los dolores o sinsabores o pruebas del camino se multiplican a veces, pero en cada fragmento de nuestra participación en la Cruz del Señor resuena la promesa inefable: "hoy estarás conmigo en el Paraíso".
Es posible que un cierto temor nos cause amargura y nos detenga en al camino, pero ha de quedar callado si recordamos nuestro paso con Jesús. El Espíritu del Señor nos lleva desde dentro del corazón, más allá, más alto y más profundo de cuanto podamos soñar...
¡Ánimo pues en la horas oscuras! El camino cada vez es más breve, y el regalo de Dios cada vez es más grande... No lo vemos ni lo sospechamos, pero es verdad...

Alberto E. Justo



martes, 29 de noviembre de 2016

déjate hallar

A pesar de los vaivenes y de las dificultades... Buscamos, seguimos buscando, sabiendo muy bien que ya hemos encontrado... Es una sorpresa, un desafío... Porque, en efecto, hemos encontrado cuando dejamos que, en nosotros mismos, allí o aquí mismo en el fondo y secreto escondido, sólo Dios es Dios.
El peregrino clama por maestros y por sendas o "cosas" que lo guarden o protejan, que le proporcionen esa seguridad que, en el mundo de hoy, se tiene por muy importante. Clamamos, sí, pretendiendo un calificativo que nos "identifique" en "lugares" que son, en realidad, inferiores o más pequeños que nosotros mismos. 
Sin embargo la vocación, el llamado de Dios, nos levanta más alto que cualquier lugar o tiempo.
¿De qué manera? Sin modo ni manera, en el "secreto" del Padre, en el Corazón de Dios.
¿Queremos "manuales" que nos introduzcan donde ya estamos? ¿No nos conforma eso que recibimos a diario, a cada instante?
¡Déjate levantar en ese "vuelo" de la plegaria que no tiene determinaciones! ¡Abre el corazón! ¿Qué podemos decir de la Aurora?

Alberto E. Justo


sábado, 26 de noviembre de 2016

"agua que no has de beber..."

En esta hora, queridos hermanos míos, hemos de abrazar una escala que lleva muy alto aunque nos asuste un poco... Se trata de la escala de la cruz, quizá de un "sufrimiento" que no acabamos de precisar, pero que parece asomarse con frecuencia en los pasos de nuestra peregrinación.
Y subrayamos que no hemos de detenernos -en ningún ascenso- a pesar de su importancia. "Deja que la necedad pase y tú sigue subiendo en silencio" porque lo que "otros" dicen que hagamos casi nunca nos concierne.
Para "pasar" del otro lado, en la brecha de la que nos hablaba el Maestro Eckhart, es necesario dejar, abandonar esas "determinaciones" o "condicionamientos" que si bien no llegan a cerrar el camino, por lo menos nos demoran y causan desazón y perplejidad tantas veces. Y asegurarnos de que tantas cosas que mortifican y confunden ya han quedado más atrás, muy atrás.
La necedad acaba dominando cuando prestamos atención a lo que "no es".
Hoy por hoy abundan los detalles y las inacabables estructuras que asfixian aquí y allá. Es un estilo -tal vez- de adolescencia retardada que perturba el camino de madurez... ¡Tantos arroyuelos que no llevan a ninguna parte y se pierden en la llanura donde los reseca el sol!
No nos detengamos pues en senda alguna, olvidando lo esencial. El silencio y la plegaria profunda nos dirán siempre por dónde y adónde vamos. Perseveremos en el "Yo Soy" de Aquél que "Es".

Alberto E. Justo