lunes, 15 de enero de 2018

Arrojo y Verdad

En la horas del silencio y de la meditación topamos, de un golpe, con la novedad de un "vacío" inefable que deja todo el espacio libre para Dios. Nadie nos apura y todo se abre... No diremos que descubrimos algo nuevo y nada más... Hay aquí un camino y algo más que un camino. La subida al monte comporta el eco admirable de una palabra que nunca calla. ¿El eco?
Aventúrate por esas sendas que no acabas de conocer todavía... El Señor no se esconde: Te guarda y te esconde...

Alberto E. Justo


¿Aceptas?

¿Qué cosa? ¿Qué cosa tan misteriosa? Pues... no lo sé. Alguno te dirá: -acostúmbrate y no hagas ruido, que los excesos de nada sirven... Lo mejor, por ahora, es callar. Y callar comporta cultivar una serenidad, una novedad permanente, que nada sabe de esto o de aquello.
Aguardamos no sé qué cosas... Pero olvidamos que todas ellas sólo se perciben en la noche...

Alberto E. Justo


sábado, 13 de enero de 2018

¿Cuántas imágenes has visto?

No, no nos han faltado imágenes. Tampoco ojos que nos contemplen... ¡Cuántos Rostros Benditos de Nuestro Salvador! Y, sin embargo, hay (o no hay) ausencias que se dejan sentir. ¿Un niño inocente y sonriente? ¡Señor! ¿dónde verte encontrarte, reconocerte? Y, aunque hoy o mañana no acertemos bien en la respuesta, Tú eres y estás aquí más que yo, infinitamente más que yo, sin la necesidad de imagen alguna... Porque te revelas siempre más y más hondo, hasta llegar a lo más alto e inefable...

Alberto E. Justo


viernes, 12 de enero de 2018

En en Bosque, en medio del bosque, pasadas las colinas...

Tal vez, más allá: Un silencio nuevo, ¿nuevo? Un silencio no "percibido antes", un silencio no imaginable en las laderas de los montes, quizá sin más detalle que la simple existencia o la sospecha de "estar ahí".
Un silencio que "habla en silencio", una plegaria, simplemente una plegaria, cuyo eco profundo está en el corazón.
Los ángeles atienden y se maravillan, los ángeles que ya contemplan el Rostro del Padre.
 Por eso todo calla a un tiempo... Más allá de ese tiempo. La maravilla del silencio de Dios. Y nuestro Dios, ¿espera? ¿aguarda algo? ¡Respóndete! ¡No dudes! Escóndete en el Secreto del Padre: inspira y expira, vive de la Vida Única, del Soplo del Espíritu que "gime" en tu corazón.

Alberto E. Justo


quizá por un camino enteramente nuevo...

"Nosotros esperábamos que Él nos restaurara el reino de Israel." ¡En efecto, nosotros aguardamos siempre, formas y maneras! Pero hay un secreto, una sorpresa inefable que no se detiene en formas ni en maneras, una presencia, y la Palabra que no se registra en los modos con los cuales trabajamos casi siempre. Usamos catálogos y diccionarios de toda especie y color y nunca acertamos... Pretendemos "fijarnos" en esos lugares "indudables", establecidos, casi mecánicos, que todo responden... ¡Queremos almanaques y proyectos! Pretendemos, en suma, esas cuentas claras que todo embarullan... ¿Dónde queda la ley verdadera, la ley del Amor que no conoce fronteras?
 Estructuras, estructuras y estructuras... No buscamos la luz, sino que perseguimos las sombras siniestras de los negocios que nos seducen con su materialidad somnolienta y vana...
 Nos gusta gritar "¡viva viva!" Tal vez para alejar o aplazar la muerte y, por tanto, la vida. ¡Ay, de los aplausos!
¡¡Vuelve al silencio, Hermano!! Y nada más.

Alberto E. Justo



¿Por qué tanta angustia y pesar?

En estos momentos, como en tantos otros, las contradicciones se multiplican desaforadamente, empujando las unas a las otras sin orden ni concierto... ¿Qué pasa en estos y en tantos otros parajes, cuando percibimos la ausencia de la paz? ¿Hemos olvidado -acaso- la promesa del Señor que nos ha hecho "custodios" de Su paz?
 El "enemigo" del hombre es el miedo y, sobre todo, el miedo a perder dinero y poder o lo que sea. En suma al despojo, sí miedo al despojo liberador que nos da valor en cualquier caso.
 El enemigo no da tregua y tiene hoy por tarea confundir y dispersar a los viandantes o, si se prefiere, atontarlos más de lo que ya están. Téngase en cuenta que nunca deja el tonto de tontear.  Y son éstos los que detienen el andar de los peregrinos, pintando peligros imaginarios y fantasías con las que creen mantenerse de pie.
Olvide el hombre sus dudas y láncese valiente, que Dios le tiene aparejado un destino mejor que sus prevenciones y vacilaciones. Tenga palabra y una conducta viril y constante.

Alberto E. Justo


jueves, 11 de enero de 2018

Dios está aquí

Nada tan grande y suficiente como esta simple afirmación de Fe. ¿Sabes? No es necesario buscar afuera ni en ninguna parte. El Señor ya nos ha conquistado: Uno somos con Él.
Desde pequeños fabricamos ilusiones y nos apegamos a lo más perecedero, teniendo por verdadero lo que no es...
Volvamos, por un instante, al Belén de nuestro corazón. Es ahora mismo la morada que nos abre sus puertas, puertas verdaderamente abiertas en el Corazón del Señor, que es el nuestro y nada más. Allí late nuestro secreto y nuestra vida.

Alberto E. Justo